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PROYECTO


PROYECTO PEDAGÓGICO DE 
“LA CARACOLA”

Queremos ofrecer a un grupo reducido de niños la posibilidad de pasar las horas de ausencia materna en compañía de otras personas (niños y adultos) dentro de un hogar. Abrimos para ello las puertas de “La Caracola”, un lugar preparado para jugar, descubrir, compartir, observar, bailar, crecer…
Este es un proyecto pedagógico destinado a familias que busquen una alternativa a la escolarización temprana de sus hijos. Acogeremos a familias con hijos de 2 a 6 años.

¿Por qué?
La escuela que actualmente se propone a nuestros hijos no nos convence. Nos preocupa llevarles a ese espacio que algunas madres sentimos poco respetuoso con los ritmos infantiles y desconocido e inaccesible para los adultos. Síntoma de este malestar son las “nuevas escuelas”, el movimiento de "escuela libre" o "escuela activa" y proyectos educativos que muchas familias están llevando a cabo al margen de la escolarización tal y como la entiende actualmente la legislación de nuestro país.
Sabemos que la responsabilidad de educar es de los padres. Y de su entorno más cercano. Sabemos también que “la mejor forma de fomentar el aprendizaje es la automotivación, la autorregulación y la autocrítica” (Sudbury Valley School). Conocemos las deficiencias de la escuela pública en este ámbito y la dificultad que encuentran los maestros activos en su sistema para cambiar el modelo establecido. Pensamos que es necesario crear una alternativa para no perpetuar el modelo social en el que hoy nos desenvolvemos. Soñamos con una organización más justa, creativa, serena y sostenible.
En los años 70, Ivan Illich cuestionaba el papel de la escuela y su función social. En su obra “La sociedad desescolarizada”, reeditado recientemente, podemos llegar a comprender la importancia de tomar las riendas de la educación de nuestros hijos, avanzando hacia un mundo educativo.
Para cambiar el mundo debemos cambiar la educación de nuestros hijos; que sean ellos los que construyan su propio conocimiento, que se acerquen a su proceso de aprendizaje con una actitud responsable, protagonistas de su vida escolar, y despiertos, motivados, con la ilusión de aprender que tienen en su primera infancia.
Conocemos modelos alternativos de enseñanza, métodos de alfabetización más accesibles e individualizados, formas de crear un contexto educativo que les haga sentir libres, inteligentes y felices. Muchos profesionales teóricos de la educación han investigado y escrito ya acerca de cuáles son los principales motores del desarrollo, de qué manera ampliamos nuestra capacidad de aprendizaje y el grave error que estamos cometiendo con un altísimo porcentaje de personas que acceden a nuestro modelo legal de enseñanza, algo que se hace evidente en secundaria, donde tres de cada cuatro alumnos suspenden o abandonan sus estudios (sabemos también que tres de cada cuatro maestros no están contentos con su profesión…). Es hora de incorporar estos conocimientos a la vida social. Es nuestra responsabilidad ofrecerles a nuestros niños y niñas una oportunidad real de cambiar el destino que el sistema actual tiene preparado para ellos.
Sabemos de la capacidad intelectual y emocional que el niño tiene y desarrolla en los primeros años de vida, queremos ofrecerle un espacio donde las primeras experiencias con la vida en sociedad sean amables, equilibradas, creativas y serenas. Para ello es necesario que los adultos que acompañen este lugar estén en proceso de transformación y escucha constante, conociendo las propias limitaciones y revisando la estructura interna que poseemos por nuestras vivencias y educación recibida. (Porque como dice un concepto montessoriano “uno nace y renace constantemente”).
Queremos sumarnos al fenómeno social que presenciamos, a la creación de nuevos espacios educativos y a la atención que reclaman los niños de nuestra comunidad. Deseamos contribuir en esta labor de cambio y progreso desde nuestra profesión y vocación, reproduciendo experiencias ya investigadas por otros y aportando nuestra mirada y nuestro trabajo al servicio de una infancia más sana.

¿Para qué?
Si cambiamos el concepto de la escuela y la ponemos al servicio de la naturaleza de los niños y niñas, ocurre que todo tiene mayor sentido; encontramos una realidad más lógica y se reaviva la esperanza de las familias que actualmente estamos preocupadas y disconformes por el futuro escolar de nuestros hijos. Si nos ponemos manos a la obra, sabremos que realmente hicimos todo lo posible para facilitar el encuentro con su proceso de aprendizaje y su propio yo.
De esta manera, podremos multiplicar experiencias que ya se están llevando a cabo en nuestra sociedad, encontrarnos con más familias que caminan en nuestra misma dirección y podremos mirar a los ojos de nuestros hijos y darles la confianza que necesitan para insertarse en este mundo que entre todos construimos.
Si transformamos nuestro modo de relación con los niños y niñas, estos crecerán más equilibrados, más seguros y más ubicados, construirán relaciones más justas, afectivas y sostenibles y tendrán una oportunidad más real de cambiar las estructuras que nos hacen sufrir, enfermar y sentirnos perdidos, fracasados, ignorantes.


¿Qué?
Proponemos un espacio de bienestar y relación, para familias con niños y niñas de 2 a 6 años. Un centro de encuentro y juego que nos ayude; a ser, a estar y a aprender. Un lugar en el que ampliar los conocimientos de niños y adultos bajo un reloj sin prisas, una casa con habitaciones llenas de magia y un espacio natural con aire, tierra y agua. Una casa organizada para el descubrimiento, la experimentación y la corporización de lo aprendido. Un ambiente preparado para que el aprendizaje sea voluntario, motivador, autorregulado,  creativo.
Un recurso para los padres y madres que desean explorar nuevas formas de relación con la infancia. Para acompañar y apoyar las crianzas de familias que se sienten solas o contracorriente por su modo de ver la lactancia, el apego, el sueño infantil, la alimentación. Una mesa camilla alrededor de la cual charlar y desahogarse con la confianza de que no seremos juzgados o comprometidos por nuestros sentimientos y opiniones.
Un rincón familiar para continuar ofreciendo a nuestros hijos la confianza, respeto y libertad que se necesitan para madurar y ser felices. Un lugar en el que dejarles expresar sus emociones, aprender de ellas, entrenar la resolución de conflictos sin sentir que sólo existen dos opciones; ser “los malos” o “los buenos”. Un tiempo de juego, disfrute y contemplación para sentirse niños. Un espacio para correr y dejar que su cuerpo baile, salte, se moje y se ensucie sin culpa ni presión.

¿Cómo?
Nuestras  creencias:
-            El hombre es bueno por naturaleza. Jean-Jacques Rousseau. 
           El niño es un ser capaz de aprender por sí mismo mediante la experimentación. María   Montessori.
-          La educación es un proceso permanente. Paulo Freire.
-          Es bueno cambiar de opinión. Eduard Punset.
-          El orden exterior nos ayuda a crear un orden interior. Dalai Lama.
-          La autorregulación es un proceso humano natural. Jean Liedllof.
-          Podemos crear un mundo más educativo para los niños de nuestra comunidad. Ivan Illich.
-          El ser humano necesita moverse en libertad, especialmente los niños/as. Emmi Pikler.


La propuesta educativa (algunos avances):
Tras la observación del juego de los niños y niñas con los que coincidimos en diversos contextos, se deduce la necesidad de crear espacios que respondan a las siguientes actividades:
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            Construcción/destrucción.
-          Simulación/recreación.
-          Expresión/concentración.
-          Manipulación/experimentación.
-          Silencio/refugio.
-          Movimiento/gravedad.
-          Relatos/escucha.
-          Creación de sonidos/experimentación ruidos.
-          Interacción con la naturaleza.

La prioridad del espacio será el juego en libertad y el sentimiento de seguridad y respeto. Nuestro proceso de aprendizaje en este nuevo modelo de enseñanza será revisado constantemente y contenido por un equipo pedagógico externo formado por especialistas de diversas áreas.

Algunas de las bases sobre las que caminaremos lentamente son:

-          Proyecto didáctico:
o   La incorporación de los mecanismos de lecto-escritura y lógico-matemáticas se harán mediante el trabajo por centros de interés y objetivos personales (auto determinados).
o   Todas las áreas de aprendizaje estarán expuestas en los ambientes preparados de juego y trabajo.
o   Se propiciarán los espacios y tiempos para que el juego espontáneo y no dirigido sea la estrategia principal del proceso de aprendizaje.
o   El trabajo cognitivo podrá realizarse de forma individual o grupal, de ambas oportunidades surgirán bonitas experiencias.

-          Proyecto educativo:
o   El espacio estará adaptado para que el niño tenga una sensación real de seguridad y autonomía.
o   Todas las personas implicadas en el proyecto tendrán libertad de movimiento por la casa y actividades.
o   Los límites y valores se trabajarán con el grupo hacia una sana convivencia y autorregulación.
o   Todas las emociones serán respetadas y no juzgadas. Se trabajará para ayudar a comprenderlas y manifestarlas sin dañar a otros o a uno mismo.
o   Las familias tendrán un papel activo en la casa en distintos momentos acordados previamente.

-          Proyecto ideológico:
o   Cuestionamos los mecanismos del sistema escolar español.
o   Trabajamos para una transformación social.
o   Es un proyecto laico.
o   Tenemos un compromiso ecológico y sostenible con la Tierra que irá creciendo en la medida de nuestras posibilidades.
o   La tendencia es lograr una coherencia integral en el proyecto (laboral, educativa, ideológica, práctica)